CORRESPONDENCIA
Como tantos hombres del interior silente y esforzado, Melgarejo y su correspondencia han pasado desapercibidos para los historiógrafos capitalinos. La importancia internacional de poetas como Juan L. Ortiz, de novelistas como Juan Filloy o de pensadores como Melgarejo es sistemáticamente desconocida por los formadores de opinión del puerto.
Si bien Melgarejo pasó la mayor parte de su vida en ámbitos rurales, su vasta cultura y su dominio de los idiomas le permitió mantener correspondencia con las más conspicuas personalidades del siglo XX. Entre los papeles póstumos se han encontrado cartas de Winston Churchil, de Ernesto Che Guevara, de John Fitzgerald Kennedy, de Francois Mitterand, de José Saramago, de Günter Grass, entre otros.
Para entender la hondura del espíritu melgarejeano, baste entrever el respeto y el cariño que estas personalidades le profesan.
Esta página está en constante actualización, ya que la tarea de digitalización de la correspondencia aún no ha terminado.
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Ernesto Guevara Varadero - 1962 |
"Ni comunista, ni de los otros" se autodefinía Melgarejo en sus primeras cartas a Ernesto Che Guevara, su preocupación por los problemas de la patria grande Americana, y el hecho de compartir la profesión de médicos tal vez explique esta amistad a la distancia llena de disensos y coincidencias. En una de sus cartas Guevara escribe: "Querido Hugo, respondo a tu última carta, tan llena de hondas reflexiones. Bien sabemos tú y yo que existe una hermandad secreta entre los hombres, una hermandad que trasciende ideologías y banderas, una hermandad integrada por quienes comprenden que la lucha por los pobres y los necesitados es el único modo digno para vivir. Siempre te he sabido hermano en esta lucha, aunque nuestras banderas sean diferentes…" |
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Dr Arturo Frondizi Bs. As. 1958
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El Desarrollismo le parece en su momento una
alternativa lúcida para el despegue de la Argentina. Desde el campo, con
modestia Melgarejo inicia un largo intercambio con Arturo Frondizi quien se
siente impresionado por la profundidad de los análisis de este médico rural. "Estimado Doctor Melgarejo Le he hecho llegar al Dr. Antúnez (subsecretario de enseñanza media) sus notables observaciones. Una vez más le pido que piense en mi propuesta. Entiendo que su labor actual es encomiable. Pero piense cuánto más podría hacer Vd. si aceptase trasladarse a Buenos Aires y ponerse al frente de la Dirección de la que hemos hablado. Aún así, respeto su decisión cualquiera sea, ya que sé que para tomarla no pensará en otra cosa que no sea el bien de nuestra querida Patria..." |
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Dr Bernardo Houssay (premio Nobel) carta sin fecha |
A Houssay y Melgarejo los unía una larga amistad. Tanto en los tiempos difíciles del primer peronismo, como tras la ceremonia de Estocolmo y hasta su muerte ambos se escribieron regularmente cartas que mezclaban lo doméstico con profundas reflexiones acerca del lugar de la ciencia en nuestro desarrollo. "Queridísimo Guito: Tu anécdota del comisario es divertidamente ilustrativa acerca del lugar que algunos nos quieren destinar. Lo mismo con el tema de las becas que parece bueno en principio pero a la larga resulta peliagudo. La ciencia no tiene patria, pero el hombre de ciencia la tiene. Por mi parte no acepté posiciones de profesor en los Estados Unidos y no pienso dejar mi país, porque aspiro a luchar para contribuir a que llegue alguna vez a ser una potencia científica de primera clase. Vos hacés lo mismo desde tu lugar y sería bueno que los futuros doctores y químicos no se dejaran embaucar con oropeles y papelitos pintados."
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Winston Churchill Londres 1952 |
Lleno de admiración por la obra del británico, Melgarejo le hace llegar una apasionada carta de admiración. El viejo estadista encuentra tiempo para responderle con una breve esquela Estimado Hugo Luis No me llegan muchas cartas de su tierra. Pero crea que entiendo los fervores que guían su apasionada juventud. Mi caso es distinto. Me siento satisfecho con mi vida. He sido honesto, fiel a mis ideales y valiente cuando debìa serlo. Ahora sólo espero disfrutar del sabor primitivo de un buen puro, de las caminatas crepusculares por las tranquilas calles de Chelsea, de una buena conversación... Sé que usted llevará a cabo una vida única y calladamente luminosa. Ojalá hubiera otros como usted. Este mundo sería un lugar más feliz para vivir…" |