INFINITA CONGOJA DE LA TIERRA

Llanura inabarcable, lamento silencioso

La noche oscura de la guerra

Que surca el caminante cadencioso

Países devastados del futuro

Espíritus errantes, sin armas ni ambiciones

Gastado corazón de un tiempo gastado,

Líbrate de las redes de lo verdadero y lo falso;

Ríe, corazón, una vez más en el triste crepúsculo,

Suspira, corazón, una vez más ante el rocío de la mañana.

Tu madre Eire es siempre joven,

El rocío siempre brillante y triste el crepúsculo;

Aunque tu esperanza se derrumbe y el amor se desvanezca,

Ardiendo en las llamas de una lengua calumniosa.

Ven, corazón, allí donde las colinas se amontonan:

Pues allí la hermandad mística

Del sol y la luna y el claro y el bosque

Y el río y la corriente construyen su deseo;

Y se alza Dios tocando Su cuerno solitario,

Y el tiempo y el mundo siempre vuelan;

Y el amor es menos amable que el oscuro crepúsculo,

Y la esperanza menos querida que el rocío de la mañana.

 

 

DESEA QUE SU AMADA ESTUVIESE MUERTA

Si tan sólo yacieras fría y muerta,

Y las luces del oeste se apagaran,

Vendrías aquí, e inclinarías tu cabeza,

Y yo reposaría la frente sobre tu pecho,

Y tú murmurarías palabras de ternura,

Perdonándome, pues ya estás muerta:

No te alzarías ni partirías presurosa,

Aunque tengas voluntad de pájaro silvestre,

Mas tú sabes que tu pelo es prisionero

En torno al sol, la luna y tas estrellas:

Quisiera, amada, que yacieras

En la tierra, bajo las hojas de bardana,

Mientras las estrellas, una a una, se apagaran.

 

 

 

UN RECUERDO DE JUVENTUD

Pasó el tiempo como en un teatro;

Conseguí la sabiduría que aporta el amor;

Tuve mi parte del ingenio materno,

Y a pesar de todo lo que yo pudiera decir,

Y a pesar de que por ello ella me alabara,

Una nube arrastrada por el aniquilador viento del Norte

Ocultó de repente la luna del Amor.

Creyendo cada palabra que dije,

Alabé su cuerpo y su mente

Hasta que el orgullo abrillantó sus ojos,

Y el placer enrojeció sus mejillas,

Y la vanidad aligeró sus pasos,

Mas nosotros, a pesar de este elogio, nada encontramos

Salvo la oscuridad en lo alto.

Nos sentamos silenciosos como piedras,

Sabíamos, aunque ella no hubiera dicho una palabra,

Que incluso el mejor amor debe morir,

Y hubiera sido salvajemente deshecho

Si no fuera porque el Amor bajo el canto

Del más ridículo pajarillo

Arrancara de las nubes su maravillosa luna.

 

 

 

CUANDO SEAS VIEJA

Cuando seas vieja, y canosa y vencida por el sueño,

Y dormitando junto al fuego, tomes este libro,

Y lentamente leas, y sueñes con la dulce belleza

Que tus ojos tuvieron antaño, y con sus sombras profundas;

Cuántos amaron tus momentos de alegre donaire,

Y amaron tu belleza con amor falso o sincero,

Pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina,

Y también las tristezas de tu rostro cambiante;

Y cuando inclinada junto a las barras candentes,

Murmures, con ligera tristeza, de cómo el Amor huyó

Y anduvo allá arriba por los montes

Y escondió su rostro entre un tropel de estrellas.

 

 

 

LA ISLA DEL LAGO

Me levantaré y partiré ahora, partiré hacia Innisfree,

Y construiré allí una pequeña cabaña, hecha de arcilla y zarzas:

Nueve surcos de judías tendré allí, y un enjambre de abejas,

Y solitario viviré en el claro rumoroso.

Y algo de paz allí encontraré, pues la paz gotea lentamente,

Gotea desde los velos de la mañana hacia donde el grillo canta;

Allí la medianoche es toda un tenue brillo, y el mediodía un fulgor

púrpura,

Y lleno está el atardecer de las alas del pardillo.

Me levantaré y partiré ahora; pues siempre, día y noche,

Escucho, junto a la orilla, el suave chapotear del agua del lago,

Y mientras permanezco sobre la calzada, o sobre la gris acera,

Lo escucho en lo más profundo de mi corazón.

 

 

 

LA ROSA DEL MUNDO

¿Quién soñó que la belleza pasa como un sueño?

Por estos labios rojos, con todo su triste orgullo,

Tan tristes que ninguna nueva maravilla pueden presagiar;

Troya se nos fue con un destello fúnebre y violento,

Y murieron los hijos de Usna.

Desfilamos y con nosotros el mundo atareado:

Entre las almas de los hombres, que se despiden y ceden su puesto

Como las pálidas aguas en su glacial carrera,

Bajo las estrellas que pasan, espuma de los cielos,

Sigue viviendo este rostro solitario.

Inclinaos, arcángeles, en vuestra sombría morada:

Antes de que existierais, o que ningún corazón latiera,

Rendida y amable permanecía junto a Su trono;

Hizo que el mundo fuera una senda de hierba

Para que ella posara sus pies errantes.

 

 

 

VERSOS ESCRITOS EN EL ABATIMIENTO

¿Cuándo contemplé por vez postrera

Los redondos ojos verdes y los largos cuerpos ondulantes

De los oscuros leopardos de la luna?

Todas las locas brujas, esas las más nobles damas,

Con todas sus escobas y sus lágrimas,

Sus airadas lágrimas se han ido.

Los sagrados centauros de las colinas se esfumaron,

Nada tengo más que el amargo sol;

Proscrita y esfumada la heroica madre luna,

Y ahora que he cumplido los cincuenta

Debo soportar el tímido sol.

 

 

¿POR QUÉ NO HABRÍAN DE RABIAR LOS VIEJOS?

¿Por qué no habrían de rabiar los viejos?

Algunos conocieron a un muchacho de futuro

Que buen pulso tenía en la pesca con anzuelo

Convertirse en un periodista borracho;

A una muchacha que supo todo Dante de memoria

Vivir para parir hijos a un necio;

A una Helena de sueño benéfico y social

Subir a gritar a una vagoneta.

Algunos piensan que es cosa natural que el destino

Deba matar de hambre a los buenos y a los malos hacer progresar;

Que si sus vecinos imaginaran claramente,

Como en una pantalla iluminada,

Ni una sola historia encontrarían

De una mente feliz que no quebrara,

O de un final digno del comienzo.

Los jóvenes no saben nada sobre esto,

Los viejos que observan bien lo conocen;

Y cuando saben lo que dicen los libros de antes,

Y que nada mejor puédese esperar;

Saben por qué habría de rabiar un viejo.

 

 

 

UNA ZAMBA PARA BEBER

El vino entra en la boca

Y el amor entra en los ojos;

Es todo lo que en verdad conocemos

Antes de que envejezcamos y muramos.

Llevo el vaso a mi boca,

Y te miro, y suspiro.

 

 

 

TODAS LAS COSAS ME PUEDEN TENTAR

De la poesía me apartaba algún

rostro de mujer o --peor aún--

la falsa urgencia de mi país mal gobernado;

mas ahora este trabajo, aunque no menos pesado,

se me ha vuelto familiar. Tan sólo mofa

mostré en mi juventud por toda estrofa

a menos que el poeta la cantara

como si un revólver en su cómoda guardara.

Pero si mis deseos cumpliera esta vez

sería frío, mudo y sordo como un pez.

...y aún sueño que pisa la hierba,

caminando espectral entre el rocio

atravesado por mi canto alegre...

Si fuesen míos los paños bordados de los cielos,

tejidos con luz de oro y plata,

los paños azules, sombríos y oscuros

de la noche, la luz y el crepúsculo,

a tus pies los tendería.

Pero pobre, cuento sólo con mis sueños.

A tus pies los he tendido.

Pisa con tiento porque pisas mis sueños.

 

 

 

EFÍMERO

"Tus ojos que antaño nunca se cansaron de los míos,

Se inclinan con pesar bajo tus párpados oscilantes,

Porque nuestro amor declina."

Y responde ella:

"Aunque nuestro amor se desvanezca, permanezcamos

Junto al borde solitario del lago una vez más,

Juntos en esta amable hora

Cuando la Pasión, pobre criatura cansada, cae dormida.

¡Qué lejos parecen las estrellas, y qué lejos

Nuestro primer beso, y ah, qué viejo mi corazón".

Pensativos pasean junto a las marchitas hojas,

Mientras él lentamente, con su mano sosteniendo la de ella, replica:

" La Pasión ha consumido con frecuencia nuestros errantes corazones".

Los bosques los rodeaban, y las amarillentas hojas

Caían en la penumbra como desvaídos meteoros, y entonces

Un conejo viejo y cojo renqueó camino abajo;

Sobre él, el otoño: y ahora se detienen

A la orilla del solitario lago una vez más:

Volviéndose, vio que ella había arrojado las hojas muertas,

Húmedas como sus ojos y en silencio recogidas

Sobre su pecho y su pelo.

"Ah, no te lamentes", dijo él,

"Que estamos cansados, pues otros amores nos esperan;

Odiemos y amemos a través del tiempo imperturbable,

Frente a nosotros yace la eternidad; nuestras almas

Son amor, y un continuo adiós. "

 

 

SUEÑOS DESTROZADOS

Grises son tus cabellos.

Los jóvenes ya no se quedan de repente sin aliento

Cuando tú pasas;

Pero puede que un vejete murmure una bendición

Porque fue tu plegaria

Lo que lo sacó de su lecho de muerte.

Sólo por ti -que has conocido todos los pesares del corazón,

Y a otros todos esos pesares infligido,

Desde la parca juventud que representa

La onerosa belleza- sólo por ti

El cielo apartó el golpe de su destino,

Tan grande es la participación en esa paz que tu otorgas

Con sólo entrar en una habitación.

Tu belleza sólo puede dejar entre nosotros

Vagos recuerdos, sólo vagos recuerdos.

Un joven, cuando los viejos callen,

Dirá a un viejo: "Cuéntame de esa dama

Que el obstinado poeta apasionado nos cantara

Cuando la edad bien podía haberle helado la sangre".

Vagos recuerdos, sólo vagos recuerdos.

Pero en la tumba todo, todo, será renovado.

La certeza de que veré a esa dama

Inclinada o erguida o caminando

Con el primer encanto de su feminidad,

Y con el fervor de mis jóvenes ojos,

Me ha puesto a murmurar como un idiota.

Tú eres más bella que ninguna,

Mas tu cuerpo tenía un defecto:

Tus pequeñas manos no eran bellas,

Y temo que corras

A hundirías hasta la muñeca

En ese misterioso lago, siempre rebosante,

Donde aquellos que han obedecido la ley sacra

Las hunden y son perfectos. Deja inmutables

Las manos que he besado,

Por amor al tiempo que ha pasado.

Muere la última campanada de medianoche.

Todo el día en una silla

De sueño en sueño y de rima en rima he alineado,

En diálogo confuso con una etérea imagen:

Vagos recuerdos, sólo vagos recuerdos.

 

 

¿Y AHORA QUÉ?

En la escuela imaginaron sus camaradas preferidos

Que llegaría a ser hombre famoso:

Él también lo pensaba y respetó las reglas,

Sus años veinte de labor repletos:

"¿Y ahora qué?", cantaba el fantasma de Platón. "¿Y ahora qué?"

Todo lo que escribió fue leído,

Y ganó después de algunos años

Dinero suficiente para lo necesario,

Amigos que han sido verdaderos amigos;

"¿Y ahora qué?", cantaba el fantasma de Platón. "¿Y ahora qué?"

Sus sueños más felices se realizaron:

Una casita antigua, mujer, hija e hijo,

Tierras donde crecían ciruelos y repollos,

Poetas y personas de ingenio se agrupaban en su entorno;

"¿Y ahora qué?", cantaba el fantasma de Platón. "¿Y ahora qué?"

"La obra está terminada", pensó ya de anciano,

"De acuerdo con mis planes juveniles;

Y que rabien los necios, yo en nada me desvié,

Algo llevé a la perfección";

Pero aún más fuerte cantó el fantasma: "¿Y ahora qué?".